Triatlón, entre una línea de meta y otra de salida

El primer día que salí a correr hice una distancia de unos 3 kms con unas zapatillas de Decathlón sin haber oído JAMÁS en mi vida hablar de pronador, supinador ni neutro.

Mi primer bañador me costó 5€ y estaba en una montón arrugado junto a otros. Me duró unos meses. Bastante meses, teniendo en cuenta que iba a nadar los jueves y hacía unos 20 largos, parando a respirar en cada bordillo, claro.

La bici…ahí si tenía experiencia, pero en Mtb, que aparqué debido a tres caídas importantes….

¿Y en qué estaba pensando yo el otro día para plantearme un Medio Ironman?????????????????

Cuando fui a hacer la entrevista de trabajo para un centro deportivo en mi ciudad no estaba del todo convencida, pues, precisamente, mis planes eran trabajar en Canarias (no sé…sol, playa, temperatura agradable todo el año…tonterías de una madrileña que ha vivido siempre en secano). Pero los planes se tornaron y todo (asuntos personales, familiares, laborales y amorosos) se conjugaron para aceptar aquel puesto de trabajo. Una de las mayores ventajas era (y es) que tengo acceso GRATUITO a la instalación: piscina, gimnasio, spa y clases dirigidas. De ahí que me compra un bañador. Ya que trabajo en una piscina, tendré que nadar. Asumí inconscientemente que lo más lógico es, si trabajas en un centro deportivo en atención al cliente, debes conocer tu producto, tu servicio, tus instalaciones y el partido que le puedes sacar.

Mis primeros ocho largos fueron traumáticos. Cruzaba la piscina con el único propósito de descansar en el bordillo para respirar a gusto.

Podía ir a las clases de natación que daban mis compañeros, además de clases de natación personalizadas que me daba mi entrenador (también mi pareja) para aprender a respirar. Una vez respiraba nadando, tuve que aprender a no dañarme el trapecio, a meter las manos correctamente en el agua, alargar la brazada, levantar los codos y nadar con fuerza. Me quedé en saber respirar, pero he ido perfeccionando hasta no hacerme daño en la espalda (paradojico??? la natación se supone buena para la espalda y yo al revés… Este fue el segundo motivo por el cual indagué en fisioterapeutas). Aún recuerdo como cuando llevaba 36 largos tenía que darme ánimos para llegar hasta 40.

Me resulta gracioso, ya que ahora mis entrenamientos “normales” abarcan 1500 metros.

Verano 2014 Andújar

Verano 2014 Andújar

En bici tuve mejores inicios. A pesar de que la bici de carretera tiene unas dimensiones totalmente distintas  y me faltaba sentir  estabilidad, lo que más me preocupaba era los cambios. Nunca había estado en una bici de carbono y los cambios se me atravesaron. Teniendo en cuenta que empecé a montar en bici en noviembre y llevaba guantes de estos de portero de fútbol,  me daba miedo porque no sentía movilidad en mis dedos. Después de cuatro años, me he caído una sola vez (me choqué con bordillo…¿quería atravesarlo? ) El verano pasado me caí, pero estaba quieta en la bici y eso no cuenta.

Mi caballo de batalla. Tiene una pegatina que dice: el sacrificio es el preludio del éxito

Mi caballo de batalla. Tiene una pegatina que dice: el sacrificio es el preludio del éxito

Y corriendo. Mi asignatura pendiente. Parece lo más sencillo o  lo más asequible, pero más que me esforzaba yo no corría ni para atrás. Empecé desde cero, corriendo tres minutos y caminando dos. Recuerdo llegar a correr 12 minutos y caminar 3. A partir de ahí, no mejoraba. Mi pulso era muy alto y mi ritmo era muy lento. Leyendo, informándome, preguntando y buscando opiniones de corredores con más experiencia que yo  llegué a la conclusión que mi corazón era muy pequeño. Estuve un año y medio corriendo a 150 pulsaciones (esto es genérico, vale?? tampoco puedo contarlo todo, todo, todo..) El ritmo que marcaba #garmin era de 7 o 7.20. Y yo, pacientemente y con mucha disciplina, corría durante una  hora, o una hora y cuarto, y seguía con la bici y la natación para mejorar mi pulso con otras disciplinas y evitar lesiones por sobre carga corriendo.

Y ya os digo si mejoré. Obviamente, aún tengo que mejorar, aún hay un largo camino y eso es lo interesante.

La transformación desde aquellos años es mi más absoluta motivación: a nivel físico, estoy mucho mejor, de hecho, me encuentro bien (cuando siempre me he sentido como la gordita, rendonda y rechonchona del grupo). A nivel de alimentación no me imaginaba lo que me iban a interesar a mí todos estos temas. En el instituto me parecía un auténtico **ñazo estos temas de biología que no tenían sentido ninguno. Yo comía bollos, sabía que estaba mal y punto. Ahora soy consciente de lo que como, de nutrientes, comprendo la importancia de cuidar la alimentación y los problemas digestivos, de hinchazón o la ansiedad desaparecieron con el tiempo. A nivel mental, mi cambio preferido, los miedos, inseguridades, la ira, la desesperación o el agobio se han alejado. Por contra, tengo más cerca la calma, el buen humor, la serenidad, seguridad, paciencia y algo que antes lo tenía pero en chiquitito: el orgullo. Sentirme orgullosa de mí misma, en el buen sentido de la palabra.

Orgullo porque los de mi alrededor apostaban que me cansaría, que volvería a las andadas, porque he pasado frío y calor, porque he corrido con viento, lluvia y un sol abrasador que me ha quemado la piel, porque en bici he querido bajarme en cuestas del 16% de pendiente, orgullosa porque tras un ataque de ansiedad o de pánico que me dio nadando, volví a enfrentarme a él y salí ilesa. Orgullosa porque siempre he seguido adelante, sin mirar atrás, sino al frente. Y aquí estoy, en una línea de meta a pocos metros de otra línea de salida.

4 años. Poca experiencia compitiendo en triatlón. Demasiado virgen para proponerme retos grandes. No he tenido vivencias ni anécdotas y estoy pensando en hacer una prueba de otro nivel. Tengo ganas  y muy buenas herramientas. Las mismas que estos años, pero añado alguna más: me conozco mejor, estoy en mejor forma física y confío en mí. Mi límite se ha alejado, se ha elevado, y yo quiero alcanzarlo. Busco el umbral que me reta, que me cambie y me endurezca. Voy a ello, a prepararme una prueba de 1900 metros de natación, 90 kms de bicicleta y 21.100 corriendo. Ufff de escribirlo me sudan las manos.

La primera parte es mejorar mi marca en media maratón. En enero, estaré en Getafe, por segunda vez, y la idea es combinar este entrenamiento con la preparación psicológica de un half. Me da mucho respeto hablar de medios. Voy a seguir el ritmo seguido hasta ahora, despacio y  afianzando progresos. Por ahora, para no sobre estimar mis expectativas, empiezo por lo “malo” conocido, mi segunda media maratón.

¿Te apuntas a esta aventura??

 

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